Pócima de humanidad

Soy la más perfecta versión humana, donde “humanidad” solamente puede entenderse como un insulto.
Soy pura pulsión, pasión irrevocable, de hermosa voluptuosidad y morbosa presencia.
Soy una extensión de hambres corporales.
Gozo manjares vastos, lleno de veneno y autodestrucción.
Tengo hambre de sexos desconocidos en lugares oscuros, con personas ajenas.
Necesito de las posesiones más vacías, de los objetos más inútiles, de los accesorios más insignificantes.
Mi ego me persigue, me acosa. Es mi sombra más profunda, y famélica de atenciones fastuosas. Exijo ser parte de todo lo que acontece a mí alrededor.
Demando todo cuidado posible, lleno de vigilancia y maldito de celo.
Me visto con aquello que otros ven, elegir mis atuendos es una proyección del ego cultural y maniaco de la aprobación.
Asecho cada detalle que me asegure un par de ojos asquerosos en mi cuerpo. Y soy feliz.
Adoro todo lo fútil, y vano, no veo contenidos, tu cascara me extasía. Y ardo con cada comentario lleno de  insulto y desconsideración.
Te amo como una proyección de todo lo que deseo que seas, y sin verte, no sé qué es mirar a los ojos.
Jamás huelas, jamás llores, jamás seas nadie contrario a lo que deseo.
No esperes de mis cuidados, estoy para disfrutarte, los cuidados vendrán de quienes vos dispongas pagar para que se ocupen.
Soy la versión más humana del mundo actual. Soy Yo.

Luciana Palmisciano. 21 de Diciembre de 2017.

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De la Negación a la inoperancia sin escalas.

En su discurso, Macri no solo se mostró en su más pura expresión Negadora sino también manejo momentos de cinismo, y pasivo agresividad.
Desplegó una gran provocación para todos los que estuvimos pendientes de la jornada:

No mencionó la cantidad de personas presentes en la Marcha MULTITUDINARIA que hubo. Solo se concentró en los disturbios.

Habló y agradeció a la policía, sin nombrar a las personas que fueron detenidas o lastimadas y se encuentran en distintos hospitales de la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco menciono al chico asesinado del cual constan numerosas filmaciones.

No se refirió al cacerolazo en distintos puntos de CABA, Conurbano, La Plata, Rosario y CBA.
Habló de democracia, planteo que la jornada en el congreso fue democrática sin mencionar las presiones políticas que él mismo llevó a cabo en la sala Eva Perón. Donde se amenazó gobernadores. Ni tampoco de como había miles de personas reclamando afuera y adentro del congreso. Desde la histriónica Donda hasta los representantes de FIT quienes articuladamente daban razones para suspender la sesión.

En todo momento habló de trabajar para el pueblo, cosa que sabemos que no es correcta, trabaja para grandes grupos empresariales, y todos estos paquetes de leyes están diseñados para asegurar el mejor ambiente posible para ellos.

También mencionó que su plan era para llegar a la pobreza cero: Altísima provocación ya que desde que ingresó, solo quitó impuestos a mineras, apuestas y otras actividades relacionadas con los altos recursos junto con la quita a Autos importados, bebidas alcohólicas, y demás.

Las preguntas estuvieron a cargo de representantes del grupo Clarín: Mitre, infobae, Clarin, La Nación, etc. Nadie de algún medio pseudo opositor.

Ya sabemos que no hay medios opositores, y que se han encargado de comprarlos o cerrarlos. Junto con los medios cubriendo las marchas, donde la prensa fue llevada por gendarmeria o policia federal.

Todo esto nos deja en una trampa absoluta que es que ESTAMOS por fuera del estado de derecho.
Cómo nos manejemos ante esto,  nos va a definir como sociedad.

En medio del aniversario del trágico Diciembre de 2001 estamos por tomar decisiones vitales para nuestra soberanía nacional.

Eso si, dejemos de ver la televisión. YA NO HAY NADA DE REALIDAD ALLI.

Luciana Palmisciano – 19 de Diciembre de 2017.

Después del dolor.

Después de un tiempo podes:
sentir todo lo bueno, vibrar sin mambo, aceptar sin freno.
Después de un tiempo podes:
Escaparte de vos misma, disfrutarte sin tapujos, confiar en el compañero de turno, querer sin temor a amar.
Después de un tiempo podes:
Volver a creer en la posibilidad, entender que todo es una lección, abrirte a re crearte.
Después de un tiempo podes:
Retornar a tu cuerpo y a tus sensaciones,
Moverte como antes, temblar como si nada hubiera sucedido.
Después de un tiempo podes:
Volver al ruedo, desplegarte como una flor, brindarte como desees y salir del dolor.

Luciana Palmisciano, 17 de Diciembre de 2017.

Que vas a HACER?

Empezaron mintiendo. Negando medidas que sabiamos que iban a tomar por el tipo de gobierno que habían ejercido en CABA.

Ganaron prometiendo y pidiendo que te sacrifiques mientras llevaban el término ‘conflicto de intereses’ a todo un nuevo nivel. Obsceno.

Gobiernan con negación, mentira, violencia, comprando medios. Te hablan de mejoría mientras ves a los sectores más vulnerados volviendo a las calles, la droga aumentando su alcance, la explotación agrandandose, y el dinero devaluándose a pasos agigantados.

Si confías en la justicia perdiste. Y si te quejas te cagan a palos o te matan. No pertenezcas a una ‘minoria’ porque te va peor, te reprimen por besar, te matan por salir a la calle a reclamar lo tuyo.

Y si votaste a legisladores hoy te despertaste entendiendo que se vendieron todos a la mayor estafa que sufrió la Argentina. Sometiendo a los jubilados. A quienes ya les habían sacado remedios y cuidados.

Van por todo. Van por nosotros. Vos que vas a hacer?

Luciana Palmisciano – Diciembre 1, 2017.

Volver

Volvamos a la tribu. Volvamos, dale.

Volvamos al fuego, a las historias, a la reunión en círculo. A compartir.

Dale, volvamos a la tribu, a mirarnos a los ojos, a celebrar esas diferencias que nos dan identidad.

Volvamos a la luna, a las mareas, a los tiempos del cuerpo.

Dale, volvamos a la tierra a ensuciarnos con barro, a disfrutar del río y del sol.

Volvamos a amasar con las manos,  a tocar el pasto con los pies, a entrelazar hilos con los dedos, a sentir el sol en la piel sin protección UV, a ponerte linda sin maquillaje, a cojer sin parámetros sociales, a sentir sin miedo a la etiqueta.

Vamos a la tribu, al cántico que nos una en un solo discurso que nos refleje a todos.

Vamos a la cooperación, a ponerle nombre a la vaquita que nos da la leche, a hilar y tejer.

Volvamos a lo importante: Olvídate de lo que tenés: en tu placard, en tu casa, en tu garaje, en el banco.

Volvé a leerte: a leer cada mensaje que te envía el cuerpo, los dolores, los olores, las texturas, los ruidos. Si… tus propios sonidos, gustos, colores… Todo eso.

Volvé a tocar: al abrazo, a la caricia, la cosquilla, la piel de gallina, la estática que provoca un roce.

Volvamos a vivir en grupo: a cuidarnos entre todos, a saber con quienes hablar de plantas, de comida, de agua, del clima, de vestir, de sanar, de curar, de vivir.

Vamos allá a vivir de la caza, de la pesca, de la tierra, del amor puesto en cada tarea, del trabajo en comunidad. A buscar el equilibrio del que tanto hablan y que no está por ningún lado.

Dale. Volvamos a la tribu. A humanizarnos y deshumanizarnos.

Luciana Palmisciano – Noviembre 13, 2017.

IDENTIDAD

Hace 42 años, mi padre, sabiendo que nunca podría tener hijos, tomó la decisión de comprarme. Yo me convertí en un regalo, la expresión del amor que mi padre sentía por mi madre. Llegaría en unos meses, hija de una chica muy jovencita que un día se presentó en el consultorio de la partera María Luisa Zarini de Justo para abortar.

En su discurso, la partera le ofreció casa, comida y dinero hasta que yo naciera y me llevarán con mis padres/apropiadores.

Podría decir que soy adoptada y no apropiada, pero esa no sería yo; que indefectiblemente llamo a las cosas por su nombre.

Aquella jovencita, mi madre biológica, vivió siendo la mucama de la casa hasta mi nacimiento. Mis padres de crianza y apropiadores le pagaron la suma acordada y previo certificado de nacimiento de parto domiciliario a nombre de ellos, me convertí en Luciana Andrea Palmisciano Guevara.

Tuve todo. Goce todo. Siempre con esa sensación de “Sapo de otro pozo” que sentimos todos los adoptados. Esa cosa de no encajar, porque, en algún punto, sos la pieza de otro rompecabezas.

Durante los 30 años siguientes a mi nacimiento, tuve sensaciones, y preguntas a mis padres. ¿Por qué no me parezco a Uds.? ¿A quién me parezco?
Aparentemente había toda una discusión por detrás: Amigos de mis padres y en parte mi padre, sentían que nos tenían que criar como adoptados, sabiendo la realidad. Mi madre, quizás por su propia inseguridad, por humana, como todos, nunca quiso decirnos. Muy a pesar de las recomendaciones externas.

Los tabúes familiares son tan pesados que siempre caen por su propio peso. Al haber nacido en 1976, luego de haberme mudado a EE.UU. me di el espacio para empezar a pensar de que era posible que no fuera hija biológica de mis padres.

Mi primera duda fue pensar en que era hija de desaparecidos, y por allí empecé, viendo fotos de chicas desaparecidas, encontré una que se parecía mucho a mí. Una chica de una foto de Internet se parecía más a mí que mi madre… No lo podía creer, busqué más fotos, no encontré. Ella era Tucumana, joven, con el pelo corto. Tuve un momento de desesperación súbita. Mis sospechas se confirmaban. ¿O no?

Completar el formulario de Abuelas fue algo surreal, lo hice en medio de un ataque, estaba muy nerviosa, no entendiendo nada de lo que sucedía, pero haciendo lo necesario para poder seguir este camino que se abría ante mis ojos. Conocer por internet a Marcos, el representante de Abuelas de Plaza de Mayo que se contactó conmigo, fue reparador a mi ataque de histeria que persistió por varios días. Marcos me tranquilizó, me instruyó, me escuchó, y me guió. Su compañía durante esos momentos fue una gran muleta.

Durante todo este período, que recuerdo como se recuerda una situación traumática, de a cachos y con intriga, mi ex esposo acompañó como pudo, mis hijos eran chiquitos y espero haberles transmitido algún tipo de estabilidad (la cual no tenía ni por asomo). Mi padre fue absolutamente comprensivo y compañero. Respondió todo lo que le pregunté, lloró, se disculpó, me envió documentos por correo, me entendió instantáneamente. Y si bien, tuve un periodo de enojo y puteada, aprendí a entenderlo. Más adelante entendí a mi madre. Verán, yo ya era madre y era inevitable reconocerme humana y reconocer mis propios errores.

Abuelas intentó hacerme el ADN vía correo diplomático, pero por temas legales y demás que no vienen al caso, no pude hacerlo. Y ahí es donde mi alma empezó a apuntar al sur. Hay pendientes que no esperan, este era un pendiente al que le debía mi atención, mi presencia, mi corazón. Y volví a Argentina. Y 10 días después, los primeros días de Abril del 2007, me hice el ADN. Y fue negativo, y eso abrió otras puertas y otros caminos, y otro universo.

Conocer a Marcos en persona fue genial, es un tipo simple, sabio a su manera, amoroso. Tuvo a cargo la noticia del negativo. Pero la supo llevar y yo también, se ocupó de dos cosas: La primera fue una bendición: me contactó con la que hoy es mi hermana del alma, la persona que sabe todo de mí, y la que me acompaña en mis sentires más profundos, Ceci. La segunda, fue darme información de cómo seguir. Y allí entendí que la tenía muy jodida. Verán la búsqueda de la identidad en Argentina se concentra en la búsqueda de hijos y nietos de desparecidos. No tanto en los niños apropiados, vendidos. No había base de datos más que asociaciones como Raíz Natal donde, en una página web, Madres e Hijos contaban su historia y esperaban que la misma fuera leída.  La difusión es poca y el tema un tabú social. Más que nada porque la venta de bebés es un tema vasto pero “de eso no se habla”, porque siempre hay jueces, médicos y gente que lucra y lucran lo suficientemente bien para mantener el silencio.

Hace mucho tiempo que peleo con mi YO interno, no quiero ir a ver a la partera que me vendió. Tengo miedo de mí, porque sé que trata muy mal a las chicas como yo y a las madres biológicas como la mía cuando le tocan la puerta. Y esa injusticia me rebela. No sé si sigue viva, no sé si alguien de su familia se sigue dedicando a lo mismo.

¿Saben qué me pasa? Más allá de haber tenido muchísimos privilegios y que me criaron bien, pienso en una chica de 17 años, asustada, queriendo abortar porque no sabe para dónde disparar, y me resulta muy injusto que lacras así, hagan negocio de esa desesperación.

Durante mi estadía en EEUU y mí vuelta a la Argentina, no solo tome contacto con Ceci. Sino también con personas que vivieron situaciones similares a la mía. Y así conocí a Mauricio, a María Fernanda, a Miguel, y a Verónica. Con quien tengo una relación de hermana mayor. La siento una versión mía con 10 años de adelanto. Ambas madres solteras, de Leo, frontales, con huevos como melones. Si, coraje y decisión. Verónica durante unos cuantos años luchó por una ley de identidad. Y el año pasado, nació la Secretaria por la identidad.  Y se abren otras puertas, las de ayudar al prójimo y la de dejar mi rastro en un lugar, quizás para ser buscada y encontrada, quizás para no serlo nunca. ¿Quién sabe? Aunque déjenme decirles, que tener la posibilidad, ya es una forma de trascender.

El banco de datos genéticos nos da la oportunidad de buscarnos y encontrarnos. Necesitamos de madres que se acerquen a dejar una muestra y de hijos, como yo, que dejen la suya. Sabemos que en estas cuestiones, animarse a abrir estos temas en la familia es parte de un proceso. Pero si te encontrás en el momento indicado para abrir esta puerta y transitar el camino a tu identidad, solo debés enviar un email a: IDENTIDADBIOLOGICA@JUS.GOV.AR 

Sea como sea, te vas a encontrar con mujeres y hombres como vos, con este mundo a flor de piel, con gente que sabe de lo que vas a hablar y con qué carga emocional lo vas a hacer.

Información Adicional:

En Facebook

22 de Octubre: Día Nacional de la Identidad

Identidad Biológica

Gran Logro

 

Luciana Palmisciano – 27 de Octubre de 2017.

 

Pesadillas

Creo que fue en el medio de aquella tormenta, donde vi el viento desde tu ventana. Allí donde los árboles se ven a lo lejos, donde las sirenas casi no se escuchan. Recuerdo haber sentido nauseas, negar la toma, entender las consecuencias. Pero nada más. Solo me di cuenta de algunas sensaciones, de tener el pelo revuelto, de sentirme libre de mi soledad.

Creo que vislumbre algo en la mañana de aquel encuentro. Ese que tuvimos a escondidas, cuando nos escapamos de nuestras vidas a vivir una aventura locuaz, llena de detalles estúpidos, de cuentas baratas, de licores amargos, de colores vacíos.

Sospecho haber imaginado que algo sucedía cuando me di cuenta de que tus facciones no eran horribles, creí que alucinaba ante tanta rareza. Aquella que me hacía seguir hablando, sin hacer lo que deseaba. Y me fui.

Imagino que algo presentí, la tarde que me quedé más de la cuenta, porque me encerraste en un silencio que nunca pude llenar. Y me perdí. Me perdí en un laberinto de nadas que formaban un castillo, ese rodeado de peligros. Y me hundí.

Pensé que capaz era un sueño, aquel atardecer donde pude hablar más de lo esperado, y pude liberar aquellos abrumantes pensamientos, esos que me hacen muy propia y de nadie. Y escapé hacia mi paraíso de silencios y barreras iracundas.

Nada es cierto, ni cuerdo, ni real, ni tangible. Pero lo siento. Siento todo eso invadirme. Y me sentí en la larga pesadilla de tu amor. Y huí.

 

Luciana Palmisciano – Abril 25, 2013.