Me Prometo

Me prometo:
No pintarrajearme la cara con productos testados en animales.
Jamás teñirme el pelo como si envejecer fuera una vergüenza.
Nunca más perder espacios propios por nadie.
No dejar de sentirme libre ni un día de la vida.
Vivir la ducha de la mañana como una limpieza de lo que me pesa y encarar la rutina con todo.
Desayunar en la cama viendo las noticias sin enojarme pero pensando en cómo revertirlas.
No usar zapatos de taco alto a menos que sea para mi propio disfrute.
Ser feliz con pequeñas situaciones.
No buscar la felicidad comprando nada, a menos que sea chocolate.
Nunca encontrar la excusa en un otro para buscar mi salud, estar mas flaca o sentirme bien.
Enamorarme hasta lo más profundo sin necesitar un documento.
Tener sexo como si fuera la ultima vez, cada vez.
Hacer mi laburo lo mejor posible, cada día.
Tener animales a mi alrededor y en mi casa por el resto de mi vida.
Nunca más tener miedo al perder a nadie sabiendo que si algo termina es porque así debía ser.
Viajar lo más posible a donde sea y conociendo a la gente que vive allí.
Confiar solamente a quien se lo haya ganado.
Disfrutar cada etapa de mis hijos sea lo que se la que hayan elegido.
Tener siempre mi casa linda y abierta a las visitas.
No cerrarme nunca más a quienes me quieren y cuidan.
Encarar los problemas acumulados con sarcasmo y humor negro.
Aprender a equivocarme sin enojos y con aceptación.
No dejarme dominar por las emociones.
Ser fiel a lo que siento pero más que nada, a mi misma.
Hacer está lista una vez por año para poder mantenerla y actualizarla.

Luciana Palmisciano – Febrero 6 de 2018

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Alone

He viajado y vivido en otros paises.
He vivido en Ghettos y me he quedado en hoteles hermosos.
He protestado en la calle cantando con el alma.
He cenado en los restaurantes más exclusivos.
He vivido en un refugio y en casas maravillosas.
He tenido tarjetas de crédito sin límites y me he endeudado hasta que me ahogaron las cuentas.
Me he vestido con la ropa mas linda y los trapos más simples.
He andado en tacos caros y en zapatillas de lona sin marca.
He practicado deportes varios, entre ellos la natación, el hockey y basket. Y en ninguno fui buena.
He cantado a viva voz y con mucha vergüenza.
He escrito artículos muy comprometidos e idioteces varias.
He estudiado y puedo discutir temas profundos y también puedo vivir a las puteadas mezcla de tanada y lunfardo.
He motivado a las personas más lindas del mundo entre ellos mis hijos. Y diciéndoles que se jueguen por todo y a fondo.
Pero hay algo que nunca aprendí. Y si, es el día de hoy que no entiendo como teniendo 41 años, no puedo manejar. Jamás he podido amar como desee en la vida. Aprendí a ser libre porque nunca pude aprender a estar acompañada.
Y tuve historias lindas y amorosas pero también oscuras y que metían miedo.
Y capaz no entiendan que el amor es un salto al abismo que nadie puede controlar. Y que nunca pude realizar.
Amar, como lo veo yo, es un deporte de alto riesgo que no me atrevo a practicar.
Capaz porque me di tantos golpes que ahora no puedo más que huir.
Sino, hubiera amado como hago todo. A fondo y sin importar las consecuencias.
Pero no, aprendí a boicotearme. A dejar de buscar. Y si me encuentran, me alejo, huyó despavorida, llena angustia.
Allá voy una vez más. A disfrutar de todo lo que me gusta. Sola. Nada más.

Luciana Palmisciano – Enero 24, 2018.

El romance después de los 40

El romance después de los cuarenta toma otras dimensiones.
No es una cuestión de pegoteo, es más el contacto amoroso del debate y la charla. El compartir la experiencia pasada desde la mirada del aquí y ahora. Nunca comprometiendo la esencia propia y respetando espacios.
El romance de después de los cuarenta ya no es una lucha de egos donde uno gana o pierde. No está eso sobre la mesa. Ya hay un camino recorrido. Ya hay una realidad personal construida que nos constituye. Ya casi no hay proyectos en común más que acompañar y habilitar al otro a ser su mejor versión.
Hay contension y entendimiento. Hay compañía y disfrute.
Ya no hay una meta de matrimonio y familia. Ésto ya es parte a conciliar. Lo que se planea es el disfrute propio y del otro. Hay aceptacion y ganas. Hay una elección certera de ser feliz y disfrutar de lo logrado.
En algún sentido hay mambo pasado, Pero desmambeo del presente.
Hay presente y construcción y sino, no hay nada. Porque debe hacer bien y debe ser un acuerdo mutuo

Charlando conmigo en 2009.

-¿Qué es lo que pasa?- Le pregunto al espejo con cara de cansancio mientras me saco la bufanda del cogote.

A veces charlo conmigo misma. Tengo una naturaleza dual que me hace chica de mi casa y loca de merda. Me encanta cocinar y tener gente alrededor mientras lo hago; pero también me gusta andar por la calle completamente sola a la madrugada cuando nadie te toca la bocina, cuando no hay obreros babosos, ni gente apurada empujando.

-Pasa que estamos todos podridos, hartos del manoseo. Llega un punto donde no sirve que no muestres lo que realmente querés.

-Ufff, la hipocresía de la que siempre hablamos, me aburrís!- me auto contesto porque a veces sueno monotemática.

-Bueno si. De qué sirve que te hagas la autosuficiente si venimos a casa y te ponés a llorar. Dejame de joder.

-Yo ya te expliqué que son cosas que se aprenden. Que a veces vale la pena entrar en el juego de alguien para verlo de otra manera.

-Mse, mse…finalmente llegamos a un año de reclusión. Se te nota que te hizo bien, sino, seguro como que me llamo Luciana que tenías alguno de esos amoríos idiotas que siempre te conseguís.

-No se te puede hablar de nada que ya salís a bardearme! Porqué no te sentás y nos tomamos un té. Hace frío, te ponés molesta y te tengo que bancar dale-que-dale con los retos. Tengo 32 ya me banqué demasiados quilombos para que me sigas rompiendo.

-Bueno, dale. Te escucho. Earl Grey para mí con una gota de leche y 4 de azúcar.

-Nunca me gustó el manoseo, sabés?- me entregué la taza “de la vaca” llena de té y tome un sorbo. Las propiedades del té son maravillosas, el calorcito me regeneró y me calmé un poco.- Creo que las veces que actué “sin preocuparme” era cuando más abrazos necesitaba. Y al final, es como auto agredirme.

-No entiendo, explicate.-Hay una parte de mi sin paciencia a las grandes reflexiones.

-No entiendo para qué un día salí “de putas”, porqué me expuse a eso. Me quedo pensando, lo reflexiono, me divertía en un plano tan superficial que finalmente ni recuerdo las personas con las que salía, solo sé que eran del laburo, de Chat, no sé… fue hace tiempo pero me lo recrimino. Es como que me flagelé al pedo, fue innecesario.-tenía el ceño fruncido, la pena en los ojos.

-Pero no aprendiste nada? Dale que nadie te juzga y los que lo hacen que se vayan a mirar su pasado, date cuenta que todos caemos en eso en algún punto. Recién te separabas, se te cayó abajo la realidad disfrazada esa que tenías de “matrimonio con casita y perro”. Cualquiera reacciona para cualquier lado, mucho más cuando sabés que no faltaste a tu palabra.

– Es que, quería vivir, vivir lo que no había vivido. Tenía 24 años y hacía 6 que estaba en pareja. Yo no sabía ni quién era, ni qué carajos quería…

-Y bueno. Ya fue. Tampoco podés enloquecerte por algo que pasó hace tanto tiempo…Lo que pudiste hacer es renacer e hiciste mucho, te acordás?

-Si, pero algo se murió con ese manoseo. Una parte mía se murió. Me perdí el respeto a mi misma y a lo que quería.

-¿Sabés lo que pasa? A todos nos pasa lo mismo. No queremos que nos lastimen, entonces es más fácil brindar lo superficial y no involucrarse.

-Claro, es menos trabajo, menos ilusión y cuando sabés que no da, no perdés tanto…Apostas al color en vez de a un número.

-Lógico! Mirá, podríamos haber salido con 10 personas en el último año. Sabés quienes son, qué hacen, qué quieren…Alguna respondía a lo que vos realmente ansias como mujer?

-La verdad? No, pero algunos eran TAN lindos!- Y por la cabeza se me cruzan frases, charlas y me doy cuenta que dije una pavada.

-Y si pero con “lindos” no llegamos a ninguna parte. Podés comer un caramelo, pero te alimenta? Esto es lo mismo…Finalmente tu elección no fue tan mala.-asentí.

-Lo que peor me hace es ver que lo que veo como un error es una conducta generalizada. Es como que todos estamos en lo mismo.

-Se perdió la ilusión.

-Si si. Tal cual!-entre el té y que podemos charlar sin mandarnos a la merda, me sentía en rapport conmigo…

-Antes una salía con un señor y era un UNO-A-UNO. Había mariposas en la panza, cafecito, cine, un beso era una inyección de alegría. La primera vez era el paraíso. Ahora las cosas son distintas, salís a bailar, te elegís a alguien, pasa lo que pasa, y si te he visto no me acuerdo. Eso en el caso extremo, porque después aparecen las vetas.

-Si, la “relación free”, el “amigo con derecho a roce”, el “service”, en fin, gente que está para PARTES de tu vida, pero nadie que comparta todo…

-Era lindo, te acordás? La primera vez que le diste un beso al Negro fue como TODO un acontecimiento! Daniel (su mejor amigo y el tuyo) y vos gritaban “GOL” en la cocina en secreto para que no los escuchen…Estabas enamorada, ilusionada, positiva…

-Uy, si! Fue hermoso todo, compartir, ir al super, cocinar, limpiar la casa, escaparse a los besos de alguna reunión de amigos, los nenes, la familia, las cenas…TODO.

-Eso de limpiar y cocinar se sale de lo hermoso, pero si vos lo decís…

-Jajaja…Tonta! Esas cosas son las que te dan el parámetro de que la estás pasando bien, sino…es como que podés estar bien con alguien solo en “situación de salida” y es todo muy “ubicado”, muy “encerrado”. Y eso es lo único que protege a la relación de fallar. Si la premisa es “te veo cuando tenés maquillaje y estás de tacos y escote y después no me vengas con el mal aliento, andate a tu casa” nos volvemos todos unos intolerantes de merde!

– Bueno…pero hay gente que es feliz teniendo un fato de fin de semana y no me jodas más, o no?

-Y si, pero a nosotras nos conlleva a sentirnos solas…o no?

-Y a mi si. Prefiero bancarme que no levante la tapa que siempre verlo de punta-en-blanco como si fuera un ícono, un tipo que nada lo toca, nada lo afecta. No quiero un prócer, quiero un hombre.

-Ser íntimos en la cama y en la vida. Qué la madre lo vuelva loco por teléfono, y se queje de la cuenta de la luz.

-Si, pero aceptarlo así…OJO con eso que siempre hacés lo mismo. Después le recriminás que viene cansado o que no presta atención a cada detalle! Te conozco!

-Msi, pero el día que me di cuenta de que me enganchaba con el mismo tipo de tipo, también reconocí al hombre que amo.

-Boluda…ves que algo aprendiste?

 

Luciana Palmisciano – 20 de Junio, 2009.

Del pene, el artefacto y de como hacerse un buen asado.

Hay un chiste viejo que dice que no hay diferencias entre un consolador y un hombre más que la habilidad de hacer un buen asado.

Por mucho tiempo me reí el chiste, después dude de que fuera cierto y luego corroboré que el asado, no es tan importante. Pero mejor es que haya carne para tirar.

Fué en una época llena de sequía y con necesidad. Fue también en una época de tristeza y desesperación que decidí hacerlo. Decidí hacer lo impensado. Me fui al sex shop y me compre un Dildo (que en criollo se llama consolador).

Fue una experiencia bizarra. No solo había perdido la fe en los hombres y su capacidad de amar, sino que también tenía una amplia necesidad de sexo, porque vió que una es de carne y si no hay prospectos, qué cornos hacemos?

Así que partí, con unos dólares bajo el brazo (en esa época vivía en EEUU) y la esperanza de la que va a descubrir un mundo nuevo. No me iba a comprar un auto, pero necesitaba saber un modelo. No me iba a comprar una casa, pero necesitaba saber de medidas. Y lo tome como me tomo todo lo que me interesa en la vida. Me convertí en una experta en la materia. Me metí a Internet, me fui a los sex shops y averigüe precios. Esta bien que tenía la necesidad pero tampoco me van a ver la cara de boluda, de otra cosa si pero estafarme no!

Y encontré mi nueva “pareja”, era amarillo y con el hociquito de Winnie pooh.

NO , no, no, no, no acepto críticas. A algunas les gustara que sea un pene y de color piel. A otras les gustara que tenga una forma alargada pero sin simular partes y de color verde agua. A mi, con mi energía vital y mi dulce ser de niña me gusto el de Winnie pooh. Por lo menos si me lo encontraban no se iban de cabeza a pensar que era un consolador, che.

Bueh! Y siguiendo con la anécdota. Me lleve a Winnie a casa. Y allí conocí el placer. No solo me interné por unas cuantas horas, sino que estuve a punto de enviar un enorme donativo al buen hombre que escribió el cuento de Winnie y la miel. Lo ame y quería a todo el reparto de los libros de Winnie the Pooh conmigo. “Que venga Piglet, Ehore y Tiger! Mozo tráigame el champaña!”

Los tiempos con Winnie fueron memorables. Pero como todo tiene su fin, las baterías también… Winnie se veía dulce y lindo pero no me hacia mimos en el pelo en el después del asunto, el desgraciado no me hacia desayuno, ni hacia la pose del sol. Allí fue cuando me resigné a que así no podía vivir. Había aprendido a hacer un buen asado pero no me alcanzaba. Y verán que una cree que puede ser autosuficiente pero en esa palabra se encuentra el encierro que nunca quiere conocer. Nada puede reemplazar lo que se siente cuando estas por primera vez con alguien que te gusta y que sentís que estas siendo gustada. Jamás Winnie pudo darme lo que me dieron algunos que después sentí que eran unos desgraciados. Y era tiempo que me despierte a la realidad de que la soledad no se esquiva con atajos. Ni se tiene porque esconder.

En esa época recupere mi fe en los hombres y en su digna capacidad para amar. El solo hecho que no haya encontrado al correcto no significa que no podré encontrarlo.
Como decía mi mama “Siempre hay un roto para un descocido” es solo cuestión de que se te presente la oportunidad.

Amigas, espero que la próxima vez que vean a Winnie no se acuerden de todo lo que me acuerdo yo. Eso si el asado me queda barbaro!

 

Luciana Palmisciano – 27 de Febrero, 2008.

Punto.

Resulta que un día un punto se sentó a la vera de un renglón a ver que ondas.

Después de un rato de evaluar su existencia, se dió cuenta que dependiendo de la compañía que tuviera su significado variaría:

Así es, se dió cuenta que si había dos puntos más, era sugestivo y sexy.
Que si tenía un punto arriba, tendría que dar explicaciones.
Se sintió raro al saber que si se unía a una rayita vertical seria imperativo y demandante.
Le dio mucha curiosidad juntarse con una curva, y aprender a hacer preguntas acerca de todo.
Y le causó mucha gracia ser más rápido, si se le unía una coma.
Le copó relacionarse con números y ayudarlos a multiplicarse y ser más y más!
Lo paso genial viendo quién era en compañía de tanto signo y letra. Nunca se había divertido tanto!

Hasta que después de tanto juego, cayó en cuenta de quién era… Claro! Entre tanto ida y vuelta se había olvidado de su más profundo ser.

Ser punto es importante. Terminar con algo es la fundación de todo lo que vería pasar. Y finalizar cada idea, significaba que algo nuevo empezaría.

Así es que decidió no perder su identidad. Y sólo se prestó a lo sugestivo cuando era muy necesario. A lo imperativo decidió casi no darle bola. Y pensó que no tiene por qué darle explicaciones a nadie. Así que cuando lo visito el otro puntito, lo instruyó en la importancia de ser el fin de algo y el principio de algo nuevo. De vez en cuando ayuda a algunos números a multiplicarse pero rápidamente le pidió a la X que se hiciera cargo. Y a la curva, la ve de vez en cuando, porque jamás dejaría de preguntarse, era parte de su vida. Pero, tenía cosas más importantes que hacer.

Verán. Que todo fin es un comienzo. Que mejor misión en la vida que ser un punto y aparte!

Luciana Palmisciano – Diciembre 26, 2017.

Desencuentro

Vamos a dormirnos juntos en distintas habitaciones, en distintas casas, en distintas ciudades.
Estar dormida en otro continente contigo me acerca a amarte aun mas porque esa presencia no iguala ninguna de tus ausencias.
Y descanso, sabiendo que estamos en este mismo universo que se disfraza de amor y que es mucho más que él.
Es una constancia de diferencias que nos hace uno, mi complemento. La más pura comunicación y energia presentes en esto que es mi existencia etérea y presencial.
Vamos a dormirnos juntos y separados por siempre.

Luciana Palmisciano – 22 de Diciembre de 2017