Time to say goodbye

Hay cinco cosas que no sabes de mi:
No sabes que usaba zapatos ortopédicos de niña. Que me  los obligaban a usar, que me dolían y los sentía tortura con cada paso que di y hasta que me rebele y empecé a dejarlos de lado. Es por eso que tengo el arco vencido y adoro vivir en patas.  Y no hay calzado que me guste más que andar en patas por el pasto o la arena o aún mejor, en mi casa sola, tomando café,  en bombacha y una de esas remeras enormes que dejaste el día que te fuiste.
No sabes que uso mucha crema en mis rodillas. Y que las exfolio cada día de mi vida desde hace más de 20 años.Tengo este pequeño TOC desde mi adolescencia. Ahí fue cuando me di cuenta que tenia mis rodillas más ásperas que los demás,  debido a eso que paso cuando era chica, el día que abrí la puerta de una camioneta en movimiento y quede colgando de la manija, mis rodillas pelandose contra el asfalto. Mis padres gritando, los autos tocando bocina, y yo llorando y aferrandome a la puerta y a la vida tal como lo hago hoy, como si fuera el último día de mi vida. Y no lo fue. Esas rodillas me siguen sosteniendo, y hace unos meses huelen a sandía,  porque juego con el olor de las cremas que compro para suavizarlas tanto como lo áspero de mi vida.
No sabes que extraño mi pelo largo  Qué cuando lo corte sentí que perdía parte de mi fuerza y mi esencia. Que adoraba no saber que hacer con el. Disfrutaba de tener freeze, y que la gente lo mire y me haga preguntas al respecto. No sabes que lo siento una parte mía importante, que me define, me acompaña y me da luz. Que disfruto cuidarlo, peinarlo y que me lo acaricien o lo peinen.Mi pelo es mi gran compañero de aventuras,  esa característica que me hace sonreír mejor.

No sabes que me da vueltas la cabeza. Que si duermo para el lado donde dormías vos, el mundo me da vueltas sin parar. Me mareo, me da miedo y solo puedo girar para no sentir más ese vértigo horrible. A veces pienso que son solo mis cervicales y la tensión de no haber tenido trabajo, ni comida y ver que las deudas se acumulan y se acomodan en mi espalda pinzando mis nervios y mareandome. Otras, pienso que quiero que el mundo pare y el tiempo se detenga y me deje vivir mi vida, disfrutar de mis años y mi juventud. Y sólo vivir para verte mimarme,  hacerme el amor, comer algo rico y viajar a lugares nuevos que nos asombren.

No sabes como te extraño y cuanto me repugnas. Amé tu lado amable. El que me dejaba soñar con futuro. Y odie tu lado oscuro. El que me he sentir usada hasta el último minuto.
Es hoy que puedo entender que fuiste alguien significativo, fuiste la última persona que me lastimó en lo más profundo de mi y la última persona con la que esperaba escribir momentos de risa y complicidad. Incluso hoy, cuando hablamos comprendo que jamás me elegiste.  No me elegiste a los pocos meses de estar juntos, ni me elegiste cuando decidiste irte. Pruebas de un desamor que no sabes que sé, porque cuando quiero no puedo enojarme, ni putear, ni ubicarte en ningún otro lugar que el del objeto de afecto. Y por eso te cuide siempre.  Hasta hoy, donde te cuento este sexto dato que no sabes de mi.

Hoy te suelto para siempre. Me despido y desaparezco. Ese amor propio al que le fui infiel con vos me reclama a viva voz, el ser feliz.
Luciana Palmisciano – Marzo 14, 2017.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s