La grieta

Hace un tiempo que se escucha hablar de “la grieta” como si fuera algo nuevo. Algo que nunca existió. Como si nunca hubiera habido una realidad social distinta que empuja una opinión pública dividida.  Como si hubiera un “yo” social ciego a sus propios problemas o aunado en una sola opinión.

No entender que la grieta siempre existio es una negación a la realidad social evidente hace mucho más que los 30 años de democracia bananera que venimos viviendo.
Así que es mas fácil hacer como que la realidad social del otro no existe, no nos importa,  y no es parte de nuestra vida.
La grieta es una grieta social, económica,  educativa, monetaria,  alimenticia, de salud, seguridad y bienestar.

La grieta es la que aparece cuando ves a alguien en situación de calle y haces como que no existe.  Como si el alma se te hubiera muerto.  Como si la razón para que esa persona esté ahí es culpa suya y de nadie más. Y no pensas, ni se te pasa por la cabeza pensar en esa persona cuando votas. No es tu problema.

La grieta es la que hace que le des más plata a Apple comprandole un celular o una computadora mucho más que lo que le pagas por año a la señora que limpia tu casa. Porque tu necesidad de estatus es mayor a la necesidad del otro. Sea ésta persona, tu empleado o un amigo en una situación económica o laboral de mierda.

La grieta es esa que nos divide en educación pública y privada. Porque  la escuela pública es para negros de mierda, para los pobres, por más que sepas que de ahi salieron grandes mentes: Del nacional Buenos Aires,  de la UBA.  Pero porque cuestionar el presupuesto de la educación pública si puedo pagar la privada?
La grieta es la que cuestiona los planes sociales. Porque el concepto de injusticia social no lo manejas, pensas que lo que tenes te lo mereces y el otro que no tiene “debe ser que no lo merece”. Nunca se te paso por la cabeza pensar que todos merecemos lo mismo.  La misma educación,  los mismos cuidados médicos,  la misma calidad de vida, tener una dieta balanceada. Porquea a grieta es la que te permite aceptar que alguien gane por debajo de la linea de pobreza. O que un operario de 25-30 años de antigüedad se jubile y necesite ayuda de familia y amigos.  Y si no los tiene. Hace cuentas porque es o comer o tomar los remedios.
La grieta hace que pienses que sos superior a alguien: exclusivo,  premium, platinum. Porque podes pagarle más a alguien que te ve como un número en estudios de mercado. Para el marketing y el consumismo sos especial. Pero todos sabemos que sos un pobre infeliz defendiendo “la libertad de consumo” que no es más que esclavizarte pagando cuotas por un celular o alguna pelotudez de tecnología. “Cosas lindas” que no sienten nada por vos y que vos en un año las vas a querer cambiar por otras.
La grieta es la cultura del uso de todo y el amor por nada. Es el consumismo generado por esa política Neoliberal que defendes con uñas y dientes.

Así que mientras me lees pensando que tengo razón pero jamás lo vas a verbalizar o aceptar frente a nadie. Empeza por aceptar el concepto de grieta y elegí tu lado. Ojala algún día decidas cruzarte y unirte al pensamiento colectivo de justicia social.

Luciana Palmisciano – Marzo 29, 2017.

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Time to say goodbye

Hay cinco cosas que no sabes de mi:
No sabes que usaba zapatos ortopédicos de niña. Que me  los obligaban a usar, que me dolían y los sentía tortura con cada paso que di y hasta que me rebele y empecé a dejarlos de lado. Es por eso que tengo el arco vencido y adoro vivir en patas.  Y no hay calzado que me guste más que andar en patas por el pasto o la arena o aún mejor, en mi casa sola, tomando café,  en bombacha y una de esas remeras enormes que dejaste el día que te fuiste.
No sabes que uso mucha crema en mis rodillas. Y que las exfolio cada día de mi vida desde hace más de 20 años.Tengo este pequeño TOC desde mi adolescencia. Ahí fue cuando me di cuenta que tenia mis rodillas más ásperas que los demás,  debido a eso que paso cuando era chica, el día que abrí la puerta de una camioneta en movimiento y quede colgando de la manija, mis rodillas pelandose contra el asfalto. Mis padres gritando, los autos tocando bocina, y yo llorando y aferrandome a la puerta y a la vida tal como lo hago hoy, como si fuera el último día de mi vida. Y no lo fue. Esas rodillas me siguen sosteniendo, y hace unos meses huelen a sandía,  porque juego con el olor de las cremas que compro para suavizarlas tanto como lo áspero de mi vida.
No sabes que extraño mi pelo largo  Qué cuando lo corte sentí que perdía parte de mi fuerza y mi esencia. Que adoraba no saber que hacer con el. Disfrutaba de tener freeze, y que la gente lo mire y me haga preguntas al respecto. No sabes que lo siento una parte mía importante, que me define, me acompaña y me da luz. Que disfruto cuidarlo, peinarlo y que me lo acaricien o lo peinen.Mi pelo es mi gran compañero de aventuras,  esa característica que me hace sonreír mejor.

No sabes que me da vueltas la cabeza. Que si duermo para el lado donde dormías vos, el mundo me da vueltas sin parar. Me mareo, me da miedo y solo puedo girar para no sentir más ese vértigo horrible. A veces pienso que son solo mis cervicales y la tensión de no haber tenido trabajo, ni comida y ver que las deudas se acumulan y se acomodan en mi espalda pinzando mis nervios y mareandome. Otras, pienso que quiero que el mundo pare y el tiempo se detenga y me deje vivir mi vida, disfrutar de mis años y mi juventud. Y sólo vivir para verte mimarme,  hacerme el amor, comer algo rico y viajar a lugares nuevos que nos asombren.

No sabes como te extraño y cuanto me repugnas. Amé tu lado amable. El que me dejaba soñar con futuro. Y odie tu lado oscuro. El que me he sentir usada hasta el último minuto.
Es hoy que puedo entender que fuiste alguien significativo, fuiste la última persona que me lastimó en lo más profundo de mi y la última persona con la que esperaba escribir momentos de risa y complicidad. Incluso hoy, cuando hablamos comprendo que jamás me elegiste.  No me elegiste a los pocos meses de estar juntos, ni me elegiste cuando decidiste irte. Pruebas de un desamor que no sabes que sé, porque cuando quiero no puedo enojarme, ni putear, ni ubicarte en ningún otro lugar que el del objeto de afecto. Y por eso te cuide siempre.  Hasta hoy, donde te cuento este sexto dato que no sabes de mi.

Hoy te suelto para siempre. Me despido y desaparezco. Ese amor propio al que le fui infiel con vos me reclama a viva voz, el ser feliz.
Luciana Palmisciano – Marzo 14, 2017.