Capaz.

Capaz un día me animo
A volar entre tus brazos
Capaz un día me zafo
De todos mis lazos.

Capaz un día me libro
De razones y miedos
Y me animo a dormir
Entre tus “peros”

Capaz un día me alcance
Con momentos de ternura
Y de a poco repliegue
Mi armadura.

Capaz entre suspiros
Deje de lado mi ego
Y te deje ponerle límites
A mis “me niego”.

Lo único que si sé
Es que quererte, te quiero
Y muy a mi pesar
Y sin saberlo, te hiero.

 

Luciana Palmisciano – Diciembre, 2013.

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Detalle

Hay ojos que hablan con profundidad. Que miran más allá de mi piel. Esos busco.
Hay oídos perspicaces que mezclan mis palabras en un arte musical. Que oyen mucho más que sonidos. Esos son.
Hay bocas que bailan desde una metáfora que yo sólo conozco. Que pronuncian palabras llenas de contenido. Esas quiero.
Hay espaldas castigadas por el peso de los años y sus vivencias. Curtidas en sufrimiento y avidas de bondad y descanso. Esa necesito.
Hay brazos enormes, llenos de cariño bien parido, tibios y fuertes. Capaces de abrazar y sanar. Esos me faltan.
Hay manos que con sólo tocar brillan y dan brillo. Que curan acariciando, que son capaces de crear nuevos mundos. Esas deseo.
Hay corazones incorruptibles. Fieles a si mismos. Que todavia creen y pelean desde el ideal, que pueden vibrar a pesar de las heridas. Esos añoro.
Hay sexos que son hondos. Que sienten con el alma y se conectan con su espíritu. Que expresan lo que sienten físicamente. Esos quiero conocer.
Hay piernas que pueden soportar todo el camino que cuesta encontrar todo aquello que buscamos, que queremos, que deseamos y necesitamos. Y siguen caminando sin parar. Piernas que a pesar de la edad siguen dando pasos sin esquivar los dolores del aprendizaje. Piernas que sigo esperando.

Luciana Palmisciano – Noviembre 29, 2016.

Adolescencia.

Las que somos madres de adolecentes sabemos lo que hemos vivido y debido a eso podemos enfrentar la tragedia que vivimos hoy.

Como mamás sentimos el amor más puro e incorruptible posible, incomparable con ningún otro tipo de amor, interminable, incapaz de vaciarse, irritantemente tolerante. Así es, que de alguna forma trascendemos nuestro propio ser y nuestras más profundas características individuales para amar sin medida.

La caca, el vómito, y cualquier tipo de fluído, tomaron otra connotación cuando salieron de nuestros cachorros. Nos alivió saber que había caca en ese pañal y lo cambiamos con una sonrisa. No había sueño si existía una fiebre. Ver una herida sangrante nos dio más miedo que si fuera la propia. Y una emergencia es LA emergencia si les pasó algo.

Y está es nuestra gran gran Cruz.

Porqué? Porque después crecen. La vida, la biología, las hormonas, la sociedad, todo absolutamente todo aporta al crecimiento, desarrollo y supervivencia de un adolescente. Es sólo habiendo visto y vivido en carne propia lo que fueron como bebés y niños que podemos enfrentar sus particularidades pubertas.

Es así, y es la única manera posible de que se inhiban las sensaciones psicopatas en medio de una discusión con alguno de estos ejemplares.

Varias veces me sentí incapaz, triste, frustrada, mala. Pensé que era imposible, que la situación me iba a superar, que había hecho todo mal. Hable en terapia, con amigas madres, con mujeres que ya superaron la etapa y tienen hijos con hijos, Investigue y leí.

Esto es normal señoras. Esta sensación de mierda, de pérdida de brújula, de desesperación y estrés es normal. Mi duda es entonces que pasa después de todo eso… fantaseo con premios, guita, viajes, lujos, autos importados!

NO… La respuesta es no. Ya disfrutaste a pleno del Edipo, ahora te tienen que matar para individualizarse y ser ellos mismos. Conformate con algún día ser abuela y experimentar ese mismo amor sin la responsabilidad absoluta de llevar adelante un humano, y regocijate pensando que ellos van a vivir esto que a vos hoy te tortura en carne propia.

Eso si, no te olvides que es con mucho mucho amor… Porque por más que llores, jamás dejas de quererlos. Y también fuimos adolescentes y sabemos que fue todo tannnn difícil!!!!

* Suspira *

Que no me falte la risa,
Que se quede la pasión,
Que nunca extrañe tu piel,
Que me acaricies siempre con tu razón.

Que no me falte la palabra,
Que se quede la poesia,
Que nunca se ausente tu voz,
Y que siempre hables con el corazón.

Que nunca falte esa chispa,
Que se pierda este pavor,
Que jamás se cierre la herida que tengo,
Y por donde entró tu amor.

Que nunca falte aprender del otro,
Ni el diálogo, ni el suspiro, o la sensación,
Que siempre este presente el cuidado,
Y que nunca visite la desazón.

Pensándote

A veces y así como si nada te busco en mis silencios para que me hagas compañía. Y te veo en mi mente y te escucho en mis oídos y toco en mis dedos.
Te recuerdo, minuto a minuto, en tus pequeñas acciones en la brevedad de tus presencias.
Y en la extensión de tus ausencias juego con mi memoria y con cada registro de lo que hablamos durante el resto de las horas donde no estás.
Te convertiste así en mi mejor fantasma, en un espíritu que vive entre la realidad y mis fantasías.
Sos aquella sombra que deseo aparezca a mis espaldas. El espectro que no puede ser ni totalmente material ni absolutamente ausente.
Sos la invisibilidad tangible en mi imaginación, la imagen material de mis sueños. Aquello que algunos planean vivir y nunca sucede.

Te conocí

Te conoci un día que no creía en nada
Que lloraba desconsolada.
Que veia soledad en todas partes
Donde la vida había perdido arte.

Te conocī roto y atontado
Lleno de dudas y de pasado
Te sentía par y compañero
Te viví dulce y cubierto en acero.

Te conocí y te aprendí entre risas
Te supe y nos curamos entre caricias
Te entendí y me llenaste de mimos
Ame comprender que para eso nos conocimos.

No

Creo que no:
Que sos una respuesta vacía, un silencio esperado, una ausencia permanente.
Creo que no:
Que me aburre tu puesto, que tu labia me molesta, que tu propuesta se me repite como hormigas mientras busco un ideal.
Creo que no:
Que mi luz te oscurece, que tu palabra es predecible, que tu quietud me es poco.
Creo que no:
Que no te elijo, Que no te siento, que no me sale…