De la omnipotencia femenima, el Che y Homero Simpson.

Si hay persona que me hubiera gustado conocer en este mundo, entre otros, es Ernesto Guevara, “EL CHE”. Sus cambios, su ideología, y su búsqueda me apasionan. “Es doctor!” diría mi mamá a los gritos pelados, pensando que la nena apunta bien. Pero yo lo veo como un “rebelde sin causa” o con causa, mejor dicho… y esos a mi género le apasionan. Un idealista, un bohemio, culto, dispuesto a pelear por lo que cree justo, un héroe…

Creo que fue Gabriela Acher quien dijo” Las mujeres queremos un “Che “ para después afeitarle la barba”. Y es Así, como se describe la Omnipotencia Femenina.

Queremos cambiar a quien amamos. No solo para demostrarnos que podemos y así seguir alimentando la egolatría (“el cambió por mi, porque me quiere, por nuestro amor”), sino también por cuestiones de Autoestima, al poder manipular al ser querido, podemos manejarlo, y si es así, podemos manejar el daño, y el ser lastimadas. Necesitamos la seguridad de que aquel “rebelde sin causa” nos quiere lo suficiente para renunciar a su naturaleza y convertirse en ese hombre, estable, o seguro a nuestros ojos.

Claro que en el transcurso, el muchacho se nos transforma en Homero Simpson. Nadie renuncia a sus sueños y a su libertad Gratuitamente. Y las frustraciones, pasan a la calvicie, alcoholismo y porqué no un laburo aburrido.

No somos las únicas culpables, OJO! Los hombres han sido criados para “proveer ancestralmente. Un tipo sin un laburo prometedor es un “loser”. Un buscavidas, es esa profesión que a mi mamá le hubiera provocado urticaria.

Y estamos inmersos en un universo donde ser exitoso no da lugar a lo importante, porque lo urgente no da lugar a nada. Este condimento “temporal” nos da una sensación de frustración, superior a la real.

Entonces amigas y amigos, llego a mi pensamiento final.

Porqué cortar alas? (y dejar soñando a alguien)

Porqué demostrar un poder irrealizable? (cuando sabemos que el amor no se controla)

Para qué priorizar una seguridad irreal a los sueños de aquel que nos completa?

Si querés un “Che”, tenés que vivir en la selva, con chaleco antibalas, y sabiendo que no hay espacio para hijos y un perro.

Si salís con un casado, entendé que no sos LA especial que va a hacer que se divorcie…Y que finalmente, si engaña a la madre de sus hijos…porque no a vos? Nadie es mejor que ningún otro humano en el mundo.

Si te enamoraste de un mujeriego. Aceptalo, dejalo ser, porque no lo vas a cambiar, lo vas a enjaular, y te va a terminar odiando.

Y si tenés un Homero. Ya sabés que es seguro pero ni sueñes que el día que quieras jugar a la dominatrix se lo tome a bien.

La palabra para todo esto es ACEPTACIÓN. Busquemos lo realizable, lo que queremos como mujeres. Aceptemos nuestras fallas, amemos desde nuestro pequeño lugar en el mundo, para amar plenamente.

Luciana Palmisciano – Julio 25, 2008.

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