Mi Escultura

Se me murió. Te me moriste amor cruel. Se murió aquel hombre dibujado en mi cama, aquella risa de medianoche. Se murió el hombre que talle de las experiencias que me diste. Te recorte a vos, a lo que veía bueno, a lo que filtre en búsqueda del amor.
Ya no pude sostenerte, ya mi mentira caduco y la tuya salió a flote.
Ese fue mi peor error, moldearte, negar tu mal, tu enfermedad, mentirme.
Hace un poco más de un año conocí a un hombre, me divertí, fueron pocos meses de amor que no supe soltar. Y en vez de partir, te convertí en arcilla, me force a olvidar cada sombra, cada nube, y conserve tu luz. Y la idealice. Y pobre de vos, sin ser ideal, sostuviste lo que pudiste. Y perdiste el equilibrio.
Es mia la culpa de haberte conservado vigente en mi.
Pero un día me atravesó la luz, y pude verte tal cual sos. Un día llena de miedo, te pude ver a los ojos, y se reveló tu realidad y mi necesidad de sobrevivir.
Elegí preservarme, elegí empezar de nuevo, poner el pasado en su lugar, y proyectarme hacia el futuro incierto de la libertad.

Luciana Palmisciano – Agosto 31, 2015.

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