Día del Padre <3

Es maravilloso mi viejo. Tiene esa mezcla de campo con ciudad…De pasto con su mal amado hormigón…
Albertitus Palmiscianis, así le digo yo, es admirable. Parece que cuando alguien es libre, seguro y capaz de cualquier cosa, la vida lo envidia y algo tiene que pasar. Así fue como a corta edad, pierde a un hermanito bebé que todavía llora, o cuando la vida lo empujo de un balcón a los 27, o cuando vio morir a su amor (mi mamá Cristina)… Hay pájaros que no se pueden aprisionar…Porque a pesar de eso, mi viejo siguió, toda la vida… Y hoy con la edad que tendría Lennon, sigue, y sigue…”son motores que no paran” me dijeron un día, sus amigos en una charla que él mismo desconoce.
Y es así, no para, y sigue a pesar de todo.  Dándome a mí un Edipo insoportable, a mis hijos una figura masculina imparable, a su esposa un compañero de fierro y a sus amigos, un pilar a toda prueba.
Pasa que cuando uno tiene un ejemplo así, intenta buscarle la falla, en algún punto, uno tiene que poder verle lo malo… Y lo encontré, solo para darme cuenta que era un humano, viste? Y lo logré entender. Entonces, ese hombre genial, dejó de ser genial, para ser admirable, real, y hasta haría un cómic de Albertitus, porque tiene frases que se llevó del campo para traerlas acá… y es el día de hoy que las uso y me sigo riendo.
O lo veo frente a frente en una discusión…Y me doy cuenta que somos TAN distintos, en lo económico en cuanto al manejo de la guita, en lo político con respecto a la visión, como padres frente a nuestros hijos, como pareja en una relación… Y no me queda otra que darme cuenta que todo eso que pienso lo habilitó él mismo… Alberto, habiendo tenido una vida durísima, me permitió tener una educación que me dejara ser otra persona, distinta, diferente, porque sabía que la cosa era complicada en esta vida… Y quiso darme atajos… Atajos que no use, porque me interesaba hacer las cosas por mí misma y me di la cabeza y cada parte de mi cuerpo contra alguna que otra pared. Verán, soy un poco como él  y un poco como yo, gracias a él…
Capaz un día logro que mis hermanos vean lo mismo. O que mis hijos puedan hablar un poco más con él. Capaz podemos todos empaparnos de tanto que tiene para dar, antes de que nos falte más de lo que nos falta, porque vivimos todos lejos y haciendo malabares para verlo.
Creo que lo mejor de La Familia como institución es eso, un día llegar a aceptarnos con lo bueno y con lo malo, entender que uno la caga, mucho, a veces con la propia vida, a veces con la de nuestros hijos, a veces, con nosotros mismos, pero somos más ricos cuando pasa esto…
Verán que aprendí que los conflictos, las peleas, los quilombos, las discusiones, los encontronazos, los bardos, nos hacen hablar, pedir, defender, individualizar, independizar…Porque eso es lo que me enseñó mi viejo. Él a su manera me enseñó a ser yo.

Luciana Palmisciano – Junio 20,2015

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