Crónicas de un Ángel Caído!

Algunos entenderán lo que significa cambiar, otros no. Cada cambio se plantea de formas distintas. Mientras algunos aprenden solo con tomar contacto con cierta información, otros necesitan realmente de darse la cara de lleno contra la pared.

En mi caso, ha sido un poco de todo. Si  bien, por ejemplo, nunca necesité de probar drogas para divertirme o desvincularme de la realidad; En otros casos, , aprendí solamente porque ya tenía la cara llena de golpes.

El crecimiento personal, así se trasforma en un ida y vuelta con la vida, los acontecimientos, las personas que rodean y el propio sentir y pensar.

Hace ya muchos años, elegí un estilo de vida distinto, quizá por esto, este blog se llame “Crónicas de un Ángel Caído”

Mi cambio se dió a base de sufrimientos y reflexiones. Ser un ángel era obedecer a lo que se me había presentado como realidad. El estilo de vida que tenía en esa época conllevaba dinero, pertenencias y ambiciones ajenas a mi sentir. Y así, me sentí por mucho tiempo culpable. No entendía porque yo tenía todo esto o aquello y los demás no. La vida es injusta pensé, pero no, lo injusto es la sociedad en la que vivimos.

Y me aparté de mi vida. Y aprendí mucho más de lo que pensé que haría. Vivir entre comodidades desde niña, si bien me conflictuaba, era lo dado, era parte de mi día a día. Tuve una familia que me cuidaba y eso cambió cuando mi madre murió. Tuve mi propia casa y luego no tuve donde vivir. Supe quién era hasta que un día me di cuenta que me mentían.  Y la crisis de identidad me dejo en pampa y la vía.

Reconfigurar una vida entera, así lo sentí, fue una prueba de las más difíciles, sino la más difícil. Y así es como ese ejercicio remodelo lo que soy hoy. Con orgullo comprendo que soy un humano más. Con infinidad de defectos, versus, mi imagen previa donde me veía única, irrepetible e invulnerable.

Una vez que uno se baja del caballo, siempre tiene bosta alrededor, indefectiblemente. Me di cuenta que, contrario a lo imaginado, había mucha bosta. Alguna fácilmente descartable, otra no.

Y cambió en mí, mi forma de ser, buscar, querer, sentir, en fin, vivir. Hoy, no necesito ciertas comodidades. Simplemente porque las tuve, las perdí y no las añoro. La vida, para mi es más digna y satisfactoria sin tanto adorno. Aprendí que el dinero o el poder hacen de todo menos salvarte de la muerte o los malos momentos.

Volver a empezar ha sido una bendición, me ayuda a concentrarme en mis aspectos más humanos. Barajar y dar de nuevo, implica haberla pasado mal, pero también implica, jugar un nuevo juego con nuevas reglas. Aprendí de austeridad, generosidad, karmas y consecuencias.

Ser un ángel tiene que ver con estar bien con Dios y contraponerse a un Diablo.

Ser un Ángel caído hoy, para mí, es saber de ambos, y entender que ninguno debería decirme qué hacer con mi vida.

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